¿Y SI EL LADRILLO FUERA ACTUALMENTE UN VALOR REFUGIO?
 
El ladrillo como valor refugio.
Llevamos varias semanas observando que de las ventas que hacen los promotores inmobiliarios están creciendo en un porcentaje muy importante los clientes que compran la vivienda al contado, sin necesidad de financiar absolutamente nada, ni siquiera los gastos.
Inicialmente nos sorprendió bastante que se estuvieran cerrando tantos contados teniendo en cuenta que algunas de las promotoras tienen acuerdos bastante buenos con la entidad subrogadora y los diferenciales del Euribor son similares a los que la propia entidad financiera aplica en sus activos de balance.
De hecho, en la mayoría de estos casos el tipo de interés de subrogarse a la hipoteca era prácticamente la mitad de lo que se puede conseguir en un depósito en la misma entidad que nos presta el dinero. Por lo que visto de una manera racional nos estamos encontrando con una situación que no tiene sentido, en definitiva algunos clientes prefieren comprar al contado perdiendo dinero.
Comentando internamente con algunos compañeros de Persuadis, decidimos ir a la fuente, que suele ser la manera de sacarnos de dudas. Y con todo esto llame a los comerciales que habían hecho las ventas, aunque realmente me sobraron las 4 llamadas posteriores a la primera, el primero me definió perfectamente el perfil de cliente que estaba comprando al contado: alrededor de 50 años, casado, con hijos y presupuesto cerrado, que es la cantidad del contado incluyendo los gastos de la vivienda. Casi todos los clientes vivían o habían vivido en la ciudad donde compraban. Y en casi todos los casos el valor de la vivienda representaba prácticamente todos los ahorros del cliente comprador.
En definitiva el perfil es de inversor domestico, que quiere la vivienda para alquilar o para los hijos y que compra en mercados que conoce perfectamente y que sabe que actualmente en su zona las viviendas están a precios atractivos.
El denominador común de todos los compradores es el miedo a perder todos sus ahorros y el comentario más repetido a los asesores comerciales de las promotoras es que “pagan al contado por lo que pueda pasar” y otra frase recurrente “pase lo que pase los pisos siempre estarán aquí”.
Todo esto nos recuerda  algo similar que ya vivimos a finales del 2008, después de la quiebra de Lehman Brothers, hubo bastantes nervios sobre la solidez del mercado financiero mundial y se tradujo en bastantes compras de viviendas sin necesidad de financiación. Aunque en aquella ocasión y quizás porque todavía la crisis era muy incipiente, detectamos más adquisiciones de vivienda de segunda residencia y de inversión, pero sin tener un componente de zona tan fuerte.
Con todo esto, podríamos llegar a una conclusión sin pretender generalizar: cuando hay incertidumbre en el sector financiero y en la bolsa, parece que el pequeño ahorrador se queda sin opciones de inversión y aun en la situación actual del sector inmobiliario, sigue confiando en el ladrillo como valor refugio

 

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